La terapia Cognitivo-Conductual es una de las escuelas de Psicoterapia más antiguas.  Esta orientación combina tanto la terapia cognitiva como la terapia conductual.

Nacemos con fuertes cargas genéticas y biológicas, pero a pesar de ello el aprendizaje posterior será muy significativo para determinar si vamos en una o en otra dirección. Por ello, la infancia es una de las etapas vitales de mayor importancia, ya que es donde sentamos la mayoría de nuestras primeras experiencias. También son significativas la adolescencia y la adultez, ya que abarcan grandes períodos de nuestra vida y con ello múltiples vivencias.

En conclusión, nuestros problemas emocionales son el resultado de nuestro aprendizaje. Cuando sufrimos ansiedad, un problema de alimentación, problemas de conducta, etc. no estamos locos, podemos decir que hemos experimentado una serie de situaciones y experiencias que nos han llevado vivir este problema. De la misma manera, con ayuda profesional y esfuerzo, podemos desaprender aquello que no es funcional y volver aprender o aprender de nuevo todo aquello que nos ayude a mejorar nuestro día a día y superar el problema.

Para ello, la terapia Cognitivo-Conductual es una disciplina científica y la eficacia de sus técnicas están basadas en datos experimentales.

 Un psicólogo Cognitivo-Conducutal es un experto en aprender y desaprende. Es decir, es un profesional de la conducta humana que ofrece una atención personalizada, comprometida y confidencial.

El papel del psicólogo es conocer las dificultades de su paciente (a través de la fase de evaluación), para poder enseñarle habilidades y técnicas concretas (fase de terapia) que le ayuden a conseguir afrontarse a su problema hasta superarlo.

Proceso de Intervención Terapéutica:

El tratamiento consta de cuatro fases: evaluación, explicación de la hipótesis, terapia y seguimiento.

1) Evaluación:

El objetivo de la fase de evaluación es recoger toda la información necesaria para poder comprender la problemática del paciente.

La evaluación consiste en varias sesiones de entrevista, durante las cuales el psicólogo irá dando varias tareas (registros, cuestionarios,…) para poder obtener información.

Esta fase finaliza cuando se ha conseguido averiguar el qué, el cómo y el porqué del problema.

2) Explicación de la hipótesis:

Una vez obtenida toda la información sobre cómo se originó y  cómo se mantiene el problema, se hará una clara exposición del mismo al paciente. A partir de ahí se explicará en qué consistirá el tratamiento y qué técnicas se van a emplear para tratar el problema.

Normalmente esta fase suele tener la duración de una sesión.

3) Terapia:

En esta tercera fase se inicia la terapia, y es en la que se aprenderán técnicas que se irán practicando  en casa entre sesión y sesión. Es la fase más larga de toda la intervención y en la que el paciente ha de trabajar más duro con la finalidad de resolver y reducir su malestar. En función de la problemática a tratar y sus factores, la terapia puede ser más o menos extensa.

4) Seguimiento:

Entramos en la fase de seguimiento cuando se haya aplicado con éxito lo aprendido en terapia y el problema empieza a desaparecer. Aquí las  sesiones se espaciaran en el tiempo.

Tipología de la intervención:

a)     Psicoterapia individual
b)     Psicoterapia individual para padres
c)      Terapia familiar
d)     Terapia de pareja
e)     Terapia de grupo
f)       Escuelas para padres

Técnicas o estrategias de intervención:

  • Exposición
  • Reestructuración cognitiva
  • Relajación
  • Resolución de problemas
  • Técnicas de estudio
  • Estimulación cognitiva
  • Programa de habilidades sociales